Entrada: 20,00 e (Kafe Antzokia y kafeantzokia.com).
Es como resalta el periódico USA Today, “uno de los talentos más apasionantes del blues.” .
Tanto su discografía como sus actuaciones en directo convierten a Deborah Coleman en una de las artistas más interesantes de la escena blues contemporánea. Meticulosa y concentrada en el estudio y sumamente carismática en el escenario, Coleman ha desarrollado un estilo tocando la guitarra que refleja las influencias de Jimi Hendrix, Buddy Guy, Freddie King, Albert Collins y Larry Carlton. Su inspiración a la hora de cantar se encuentra en el estilo de Chrissie Hynde o Patti Smith y en las grabaciones de Bessie Smith, Janis Joplin, Memphis Minnie y Alberta Hunter.
Coleman nació en 1956 en Portsmouth, Virginia, y se crió en una familia de amantes de la música que vivió en San Diego, San Francisco, Bremerton, Washington, y Chicago. Su padre tocaba el piano, sus dos hermanos la guitarra y su hermana la guitarra y los teclados, así que para Deborah tener un instrumento en las manos era de lo más natural y empezó a tocar la guitarra a los ocho años. A los 15, empezó a tocar en una serie de bandas de rock y R&B, primero como bajista y, tras escuchar a Jimi Hendrix, como guitarrista. Al igual que para la mayoría de los músicos de su generación, la radio fue una importante influencia en sus comienzos. “Por entonces, las emisoras de radio tenían una programación más variada,” cuenta. “Recuerdo escuchar a Joe Cocker, James Brown, Ray Charles y los Beatles en la misma emisora.”
Mientras crecía su interés en la guitarra, escuchaba grupos de rock como los Yardbirds, Cream o Led Zeppelin, y siguió el rastro de esa música hasta llegar a sus orígenes en el blues. “Jeff Beck era uno de mis favoritos,” recuerda. “No me di cuenta hasta después de que los artistas que escuchaba estaban tocando blues y entonces decidí encontrar a los originales.” Un evento fundamental para Coleman fue un concierto de Howlin’ Wolf, Muddy Waters y John Lee Hooker al que fue cuando tenía 21 años. “Nunca olvidaré ese concierto,” dice ella. “Me puso en camino hacia mis raíces.”
Deborah se casó a los 25 y dejó temporalmente su carrera musical para criar a su hija, dedicándose mientras tanto a ser electricista. “Fundé una familia y tenía un trabajo normal, después decidí finalmente dedicarme por completo a la música,” recuerda. Coleman encontró la oportunidad que buscaba en 1993, en un concurso de talentos esponsorizado por el Festival de Blues de Charleston. Su banda estaba formada por su hermano y un amigo que solo tocaban heavy metal. “Ensayamos una semana y les enseñé unas canciones. Fue el principio de mi carrera profesional”. Dejó pasmado al público y los jueces con una actuación apasionada, ganó el concurso y no ha vuelto a mirar atrás desde entonces. Inmediatamente formó su propio grupo y comenzó una carrera al frente de su banda. El premio que obtuvo en el concurso del festival de blues consistía en cierto tiempo gratuito en un estudio que usó para grabar la maqueta que le sirvió para conseguir un contrato con New Moon Records. Su primer álbum, “Takin’ a Stand”, se publicó en 1994. Tras editar varios álbumes con Blind Pig, Coleman fichó con Telarc para publicar “What About Love?” en 2004.
“He llegado a la conclusión de que, al menos yo, tengo la verdadera necesidad de mantenerme en la realidad y ser espontánea. Eso es lo que me importa y creo que lo que importa a la mayoría de mi público.”