A: 15,00 euros (Kafe Antzokia, Power records y bilbaorockcity). T: 18,00 euros.
En Queens, a mediados de 1970, o bien te dabas a la raqueta cual Jimbo Connors o, enfundado en una chupa de cuero negro, mal te agitabas noche tras noche en la coctelera sónica de los Ramones. Jesse Malin escogió la segunda opción, y a la tierna edad de 12 años lideraba ya una banda de nombre Heart Attack y piezas de lema tan "No Future" como "God is Dead". Aquella escuela (y el graduado como garganta de D-Generation) explican varios de los tics del amigo en la tercera etapa de su carrera, la de cantautor rockero que tanto consigue que Ryan Adams le produzca un disco como que Bruce Springsteen lo deje participar en sus conciertos navideños. Dueño de una de esas voces nasales que sólo se redimen a base de actitud y, ay, autenticidad, Malin presenta en Bilbao acompañado de su grupo “Glitter in the Gutter”, un trabajo tan intenso y sudorosamente melódico como el espléndido e inicial “The Fine Art of Self-Destruction”: doce piezas que parecen emprendidas in media res, más una balada a la que presta voz el Boss, y un chaval que de tanto imitar a sus ídolos acabará alcanzando tal categoría.
(Texto: Latidos Crepusculares). En este nuevo disco escribe sobre la esperanza, la lucha y las sonrisas; sobre encontrar el modo de “continuar continuando”. A través de estos personajes, como la mujer que busca la salvación a través del dial de su radio en la canción “Broken Radio” (cantada a dúo con Bruce Springsteen mientras Ryan Adams les acompaña a la guitarra), o el niño que esconde la cabeza dentro de la caja de cereales en “Modern World”; Malin apunta que “son las cosas que nos hacen sonreír”. El explica que es “sólo un disco sobre la gente y sobre las cosas que hacemos para sobrevivir”.
Hora: 22:00