Ha quedado suspendido el concierto que el grupo de folk Solas tenía previsto ofrecer este domingo.
A: 15,00 euros (Kafe Antzokia, Power Records, Urretxindorra). T: 18,00 euros.
Formado por irlandeses y norteamericano-irlandeses, Solas está considerado como uno de las mejores bandas de música céltica del mundo. Podemos encontrarlos en las carteleras de los principales festivales de folk del planeta y, entre sus más forofos seguidores podemos encontrar a cantantes como Emmylou Harris. Su quinto disco, The Edge Of Silence, ha sido una sorpresa por su frescura y porque en él adaptan varias composiciones de artistas contemporáneos de EEUU, dejando en evidencia la profunda componente céltica de la música norteamericana. Así, podemos escuchar canciones de Bob Dylan, Tom Waits, Nick Drake o Jesse Colin Young, junto a otras de raíz tradicional.
Solas puede que sea el mejor grupo de música celta.
Son, desde luego, los más aventureros.
- The Boston Globe
“Solas es uno de mis grupos favoritos.
Música encantadora de gente encantadora. Son los mejores.”
- Emmylou Harris
Desde su nacimiento en 1996, ha sido proclamado como el grupo celta más popular, influyente y excitante que alguna vez surgió de Estados Unidos. Incluso antes del lanzamiento de su primer disco, The Boston Herald anunció al cuarteto como el primer gran grupo irlandés surgido de América, y The Irish Echo situó a Solas entre las bandas más excitantes del mundo.
Desde entonces, las alabanzas no han hecho más que crecer. The Philadelphia Inquirer dijo: “hacen una música folk irlandesa asombrosa, probablemente la mejor del mundo”. The New York Times alabó su imperturbable vitalidad; The Washington Post los calificó como uno de los mejores conjuntos del mundo de música celta-folk; y The Austin American-Statesman los llamó el patrón por el que se juzga a los grupos celtas contemporáneos.
Solas es prácticamente el único en el nuevo campo que han abierto dentro de la música celta. Han tocado en todos los grandes festivales celtas y folk, incluyendo Philadelphia, Edmonton, el legendario National Folk Festival, y el Milwaukee’s Irish fest; pero también en el Telluride Bluegrass Festival y en el ciclo de verano de música de cámara de Steamboat Springs, Colorado. Han dado conciertos en el Symphony Hall, Wolf Trap, the Ford Amphitheater, y Queens Hall en Edimburgo, Escocia. En Nueva York, donde la banda tenía su sede durante sus primeros años, tocaron en el legendario Bottom Line folk club, y también en el Town Hall y el Symphony Space.
Es más, se puede decir sin miedo a equivocarse que ningún grupo ha hecho más que Solas por demostrar que la música celta es verdaderamente un lenguaje musical universal, como el jazz, el rock o el bluegrass. El sonido del grupo es explosivo pero seductoramente personal, eternamente melódico pero con una fuerza moderna. Consiguen dar un nervio actual a antiguos reels, y hacen que parezca que temas de Tom Waits y Bob Dylan hayan estado envejeciendo durante siglos en los barriles de la tradición celta.
“Aquel primer disco de Solas fue un debut absolutamente asombroso”, dice Earle Hitchner, crítico del Irish Eco y del Wall Street Journal. “Ciertamente fue el despertar de los grupos tradicionales fuera de Irlanda. Siempre hubo una actitud de rechazo por los grupos surgidos en América; no está mal para los yanquis, decían. Después del nacimiento de Solas, no pudieron decirlo más”.
Hoy en día, el sonido de Solas está anclado por sus fundadores, Seamus Eagan, que toca la flauta, el banjo tenor, la mandolina, el whistle, la guitarra y el bodhran, y la violinista Winifred Horan. Son dos de los músicos más respetados (e imitados) de la música acústica en todas partes. Mick McAuley de Kilkenny toca el acordeón y la concertina; Eamon McElholm de Tyrone toca la guitarra y el teclado. Dreide Scalan es el último descubrimiento vocal de la banda.
A Joe Wilson, productor del National Folk Festival, le pidieron que explicara por qué Solas es tan bienvenido fuera del mundo celta, y su respuesta fue: “ellos tocan para el público que hay en frente suyo. No hay dos conciertos exactamente iguales; intentan comunicar la excitación. Creo que el público reacciona con ellos por su total falta de pretenciosidad. La calidad es muy alta y la presentación muy directa, de tal manera que te golpea como una ola, de una manera que parece penetrar a todo el mundo, ya sean seguidores de su música o no”.
Las primeras semillas de Solas se plantaron en 1991. Horan se acababa de graduar en el Conservatorio de Nueva Inglaterra y estaba contemplando la posibilidad de iniciar su carrera como violinista clásica, después de una infancia en la que ganó nueve campeonatos de Norte América de danza irlandesa. Una tendinitis hizo que se fuera a Nueva York. Allí asistió a sesiones donde músicos irlandeses se juntaban para tocar, y conoció a Egan.
Egan se ganó el título de Boy Wonder (Niño Magnífico) de la música tradicional irlandesa desde que, a los 15 años, ganó todo los campeonatos de Irlanda con cuatro instrumentos diferentes, “una hazaña sin igual. Seamus casi llevó la bandera de la siguiente generación de músicos irlandeses”, dice Brian O’Donnovan, presentador de Celtic Sojourn - popular programa de la radio pública de Boston WGBH. “Fue un prodigio”. La rígida formación tradicional que, tanto él como Horan, recibieron de niños les dio un dominio impecable de las técnicas y rudimentos de la música. También les inculcó un fuerte deseo de ampliar los límites de la música.
“Somos un grupo que pasa por tener una fuerte base en una tradición particular” dice Egan hoy en día “Creo que es imposible tocar música de otra manera que no sea siendo quien eres y lo que eres. La música tradicional irlandesa es de la primera que tengo algún recuerdo; por mucho tiempo, pensé que era todo lo que había. Pero nunca lo vi como algo anticuado; siempre estaba ahí en nuestras vidas.”
Egan y Horan enseguida empezaron a tocar habitualmente juntos – y se hicieron, y siguen siendo, pareja. No es muy sabido que Horan tocó con Egan para la aclamada banda sonora de la película Brothers McMullen en 1995.
“Nosotros nunca intentamos intencionadamente cambiar la música”, dijo Horan a la revista Sing Out en 1997. “Todos pensamos en las voces que pueden ir por encima o por debajo, pero nunca restamos importancia a la melodía principal. No queremos hacer alarde de nada, sólo mostrar que podemos ser diferentes. Siempre la música es lo primero. Ese es el lema”.
Solas se formó oficialmente en 1996. El nombre significa luz en irlandés, pero Egan dice que eligieron el nombre más por su sonido que por su significado literal. Cada uno de los tres primeros discos de la banda ganó el premio NAIRD (ahora AFIM) al mejor disco celta/de las islas británicas.
“Desde el principio tuvieron un sonido propio, como todos los grandes grupos”, dice Hitchner, “por el ritmo, los arreglos, las voces... Con esos tres primeros discos, Solas era tan bueno como cualquier grupo del mundo, incluso se podía decir que eran los mejores”.
Hoy en día, se puede escuchar la influencia de Solas en la música acústica en cualquier sitio, en su uso explosivo de los ritmos que nunca molestan en el espacio melódico; su rompedor uso de las voces, la delicada manera en que cada miembro añade color y gracia. Pero de todas maneras, la impresión se siente en lo que la gente considera que es la música celta hoy.
Lo que los más jóvenes están escuchando en Solas tiene infinitas posibilidades. No tienen simplemente que imitar a los viejos maestros y estilos. Ahora saben que puede ser diferente y aún así bueno. Solas tiene un repertorio realmente variado; no cuentan sólo con el viejo canon. Están escribiendo nuevo material y dibujando cosas fuera de la tradición irlandesa. Han hecho a la gente más abierta de mente hacia el potencial de la música.
O’Donovan dice: “no querría encasillarlos como un grupo de música tradicional irlandesa, porque son mucho más que eso. Es más que su estilo especial, es que se basan en la tradición irlandesa; pero desde esa base segura, se permiten evolucionar libres. La banda tiene alrededor de 150 actuaciones al año, y ahora son tan populares en todo el mundo como lo siguen siendo en Estados Unidos e Irlanda”.
“Lo que hay que recordar de Solas”, dice Joe Wilson, “es que la calidad viene primero. Hay algo sobre estar totalmente en sintonía, no sólo con el instrumento, sino con los tiempos y con la gente para la que están tocando. Son todos maestros de lo antiguo, con un repertorio profundamente tradicional; pero en vez de quedarse ahí, lo usan como una plataforma de lanzamiento para alcanzar sus propias sensaciones y para el siglo en el que viven. Lo mismo si están tocando algo de la semana pasada o de hace dos siglos, siempre son capaces de exponerlo delante del público de manera que se muevan”.
Hora: 20:30