Sarrera: 18,00 euros (Kafe Antzokia, Power Records y Urretxindorra)
Regresan a Bilbo los barceloneses Macaco, a presentarnos su nuevo disco doble Entre raices y antenas. Ragga, hip hop, funk, rock... estilos diferentes que se combinan en un directo vivo y colorido. Macaco és actitud, compromiso estético y ético con la música de músicas, con los elementos que hacen de la música un infinito territorio en el que mezclar, fusionar, colisionar o interrelacionar los también infinitos elementos con los que construir canciones.
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Lo natural es la mezcla. Cuando en 1997 Macaco El Mono Loco decidió poner en marcha un proyecto tan cosmopolita como su ciudad, ya intuía que el futuro debía pasar por el diálogo multicultural y la comunión de palabras y sonidos, de aromas y olores, de gustos y sabores. Siete años y dos discos después, el tiempo le ha dado la razón y, por eso, su tercer álbum Entre raíces y antenas (Mundo Zurdo–EMI, 2004) persigue un nuevo objetivo: conectar lo antiguo (la raíz) y lo moderno (la antena) en un alucinante viaje de ida y vuelta por el espacio y por el tiempo. La creación de este álbum podía haber tenido lugar en Río de Janeiro, Nueva York, Caracas, Yaoundé o cualquiera de las numerosas metrópolis proclives al encuentro, pero sucedió en Barcelona, concretamente en el barrio del Poble Nou, en un local llamado La Lola. Allí comenzaron a confluir las ideas que, finalmente, han desembocado en una veintena larga de canciones repartidas en dos CD que reflejan un todo conceptual sin fisuras.
El primero de ellos, De la raíz a la antena, es un disco de banda, afilado, crudo y contundente. Uno de aquellos que se graban en dos tomas, sin añadidos, correcciones ni concesiones, pero con músicos que se conocen, que se miran a los ojos y que se escuchan para conseguir el tesoro más preciado: el groove, el camine, el soniquete, la cozinha... En cada lugar se llama de una forma diferente, pero da igual qué nombre recibe, puesto que es aquello que hace de la música un lenguaje universal, la metáfora del ritmo y, en este caso, la primera consigna. La segunda consiste en transportar la música en buenas canciones, con estrofas y estribillos, ya que ése siempre ha sido el camino de Macaco: un camino que no conoce fronteras y donde caben elementos del hip hop (scratches), instrumentos tradicionales brasileños (zurdos) o coros hermanados con el groove latino. Aquí no hay rap, ragga o cantos, sino rimas y melodías que se entrecruzan en perfecto equilibrio. Se aprietan las tuercas y arranca la locomotora.
El segundo CD surgió de forma inversa. De la antena a la raíz es un pequeño gran disco concebido en El Murmullo, un estudio doméstico donde la electrónica se hace a mano. Gotas de lluvia dictan la base rítmica, el sonido de las mujeres que limpian pescado en Camerún marca el compás, scratches en tiempo real... Bajos, contrabajos, guitarras, pianos, rimas y cantos se proyectan hacia el exterior a la búsqueda de un receptor que los capte y emita. Comunicación en estado puro.
Con las colaboraciones de Langui (La Excepción...), Lilian (Zuco 103) y Nubla, entre muchos otros, Entre raíces y antenas es una de las aventuras más apasionantes de la música popular contemporánea, sin distintivos limitadores ni denominaciones de origen porque, desde siempre, Macaco ha sido un proyecto internacional. Ello no se debe sólo a que Robert Trujillo (Ozzy Osbourne, Metallica), Mucho Muchacho (7 Notas 7 Colores), Amparanoia o Dusminguet dejaran su impronta en su debut. Ni tampoco a que El Mono en el Ojo del Tigre (Edel, 1999) –como se tituló– se editara también en Francia, Italia, Bélgica, Suiza, Suecia, Países Bajos, Austria y Argentina. Ni siquiera a que David Byrne remezclara Delaveraveraboom e invitara a Macaco a producir y mezclar a Los de Abajo o King Changó. De lo que hablamos, en realidad, es del presente de una banda donde confluyen el talento y el bagaje de una serie de músicos procedentes de Brasil, Cuba, Venezuela, Camerún, Zimbabwe y España.
Este viaje desde el subsuelo hasta el infinito que nos propone Macaco tiene un precedente bajo el agua. Con Ojos de Brujo, Chico Ocaña (Mártires del Compás), el italiano Roy Paci (Mau Mau, Radio Bemba), el brasileño Lenine o los senegaleses Touré Kunda como invitados de excepción, Rumbo Submarino (Edel, 2001) obtuvo excelentes críticas y se presentó en los principales festivales europeos, del Womad al Grec, del Popkomm a La Mar de Músicas, del Couleur Café al Etnosur. Tras más de setenta conciertos en 2002, Macaco El Mono Loco aún tuvo tiempo de trabajar con Ojos de Brujo en Barí, con Carlos Jean en Back To The Earth y con Amparanoia en Enchilao, y de participar en las bandas sonoras de Amnesia (2002), del director italiano Gabriele Salvatore (Óscar a la mejor película extranjera por Mediterráneo), Darkness (2002), de Jaume Balagueró (Méliès de Oro en el Festival de Sitges por Los sin nombre) y A más (2002), de Xavi Rivera, donde interpreta un pequeño papel junto a la actriz Najwa Nimri.
Con el refuerzo de DJ Tillo (Skratch Komando) a los platos, Jules Bikôkô (bajo, voces y composición), Wicho Rodríguez (piano), Sandro Lustosa (percusión), J.A. Mato (batería) y Paul de Swardt y Rey Ul como MC de apoyo, Macaco ha fundado su propia editorial (El Murmullo) y su propio sello discográfico, Mundo Zurdo, para entregarnos un disco que son dos, Entre raíces y antenas, y que valen por muchos, todos los que hay que escuchar para patentar un estilo indudablemente único. El viaje empieza ahora, pero la búsqueda de las raíces no se detiene y, en un futuro no muy lejano, nos llevará a la madre África. Continuará...
Hora: 22:00